Real Hospital de San Lázaro de Vallobal, en Piloña.

 

Malatería que estuvo en
funcionamiento más de 500 años, siendo una de las principales del Principado.

El  concejo de Piloña
se encuentra en el oriente del Principado de Asturias, con una superficie de 283,89
kilómetros cuadrados está vertebrado en veinticuatro parroquias. Una de ellas
es la de Miyares, situada en la falda de la sierra del Sueve, que con una
extensión de 3,95 kilómetros cuadrados agrupa los lugares del Cantil, el
Corral, el Palacio, la Goleta, Miyares y Vallobal.

Vertebrada por la carretera
AS-358, que comunica Villamayor con el alto de la Llama, su núcleo situado más
al norte es Vallobal, a una altitud de 142 metros, distante de la capital
municipal de Infiesto 7,900 kilómetros y de Miyares 1,300 kilómetros.



Atravesado por el río Borines, la
localidad cuyo topónimo es “valle
frecuentado por lobos”
, fue parroquia hasta finales del siglo XIX, en la
que consecuencia de la restructuración religiosa se incorpora a la de Miyares,
con la que forma actualmente una misma unidad eclesiástica. Sin embargo, desde
el punto de vista civil, la corporación municipal de Piloña, por acuerdo
plenario del año 1986, la convierte de nuevo en parroquia.

Su primigenio templo parroquial,
bajo la advocación de San Lázaro, es mencionado en el inventario de parroquias
elaborado por orden del obispo de Oviedo Gutierre de Toledo (1385-86) bajo la
titularidad de Santa María. Siéndolo también como tal por Madoz en el año 1850.

Iglesia de San Lázaro de Vallobal.

Templo incluido en la Patrimonio
Cultural de Asturias desde el 18 de septiembre de 2018, que luce en un altillo
sobre un murete, por encima de pretérita malatería del que la separa una
calleja. Estando datada la actualmente existente en el siglo XVIII.

Sin embargo pervive como San
Lázaro porque colindante a la misma estuvo el Real Hospital de San Lázaro de
Vallobal, documentado desde el 27 de julio de 1266, fecha que consta en el
testamento del arcediano Fernando Alonso junto a otros centros que también
menciona bajo el nombre de “leprosis” hasta el 1776 como en funcionamiento.



Desaparece documentalmente hasta
bien entrado el siglo XVII, en el que nacen los registros parroquiales y la
malatería registra sus propios documentos, entre ellos fallecimientos,
matrimonios e hijos.

Y que en 1843 se sacaron a
subasta sus bienes y se pone fin a más de 500 años de atención hospitalaria, en
el que fuera uno de los más importantes establecimientos de la región y al que
se acogían tanto malatos como enfermos en general, y peregrinos jacobeos.

Dirigida y administrada por la
familia Villa Estrada hasta 1739, y posteriormente hasta 1776 por el párroco de
Ques, por designación de la Real Audiencia. Edificación que dio lugar a que los
lugareños como “malatos” durante años, que en la actualidad –año 2022- aún se
mantiene en píe parte de su estructura, aunque muy deteriorada, después del
derrumbe de la techumbre en diciembre de 2020.



Hospital que formaba parte del
inventario de veinticuatro de ese tipo que existían en el Principado en el
siglo XIII, llegando a treinta en el siglo XVIII. Que acogía a los enfermos de
lepra de los concejos de Piloña, Parres y Colunga, en busca de alivio para
aquella enfermedad considerada maldita.

La leprosería se financiaba con
los pagos realizados por los usuarios, con las rentas que cobraban de las
tierras que tenían en el entorno, y por impuestos por fallecidos, caridad de
vecinos, ayuda gubernamental y donaciones particulares. No era fácil entrar en
ella, se necesitaba pagar, pero también un reconocimiento médico, al igual que
para salir.

Fue de las más prosperas de
Asturias, no necesitando los leprosos mendigar de forma corriente como en
otras. Y según el estudioso Tolivar Faes no fueron muchos los leprosos que
residieron,  unos 60 en el período
1661-1765.

Parece ser que hubo dos edificaciones,
la primigenia y una construida sobre esta en el siglo XVIII por Juan de la
Villa dado su progresivo deterioro. Existiendo varias edificaciones y lugares
relacionados con el Hospital.

Además de los restos del hospital
y de la mencionada iglesia, existe una huerta que se llama las Casillas, porque
en ella aparecieron los cimientos  de una especie de celdas o
corripas en que,  según cuenta la leyenda, vivían algunos de los
enfermos  a los que era necesario  encerrar por alguna
deficiencia mental, o porque querían huir del Hospital. A poca distancia de la
iglesia hay una pequeña finca que se llama “el huerto de los malatos” y también
hay cerca un “prado de San Lázaro”. Y asimismo existía una fuente especial para
ellos, de la que se servían para beber y hacer sus curas. Y cerca de Vallobal
existe un pueblo llamado el Morturorio, de una sola casa adonde traían a morir
a los enfermos que estaban en muy mal estado. A su vez en torno al Hospital existieron diferentes capillas de Ánimas en las que se paraba a rezar por los residentes en el entorno cercano.

Capilla de Ánimas. Alto la Llama.

Capilla de Ánimas. Casería la Retuerta. Borines.

 

MÁS INFORMACIÓN
COMPLEMENTARIA. Pinchar en enlaces.

Un Principado para descubrir.

Patrimonio religioso del
Principado: capillas, ermitas, iglesias y otros.

Otra
información de Piloña.

Alto de la Llama.

Alto de la Llama a la majada de
Espineres.

Capilla de Ánimas. Alto la Llama.

Capilla de Ánimas. Casería la
Retuerta. Borines.

Homenaje a Francisco Rodríguez,
coordinador de Protección Civil de Piloña.

Iglesia de San Lázaro de
Vallobal.

Peña Priede, circular desde
Sevares.

Picos Cunio y Vízcares, desde la
collada Moandi a la Fragua.

Travesía desde Valle a
Villamayor, con ascensión a los picos Redondu, Canto Cobril y Cerru´l Tombu.

Visita al hotel & golf
Palacio de Rubianes.

 

 

“En nuestra historia como especie, el horror y la bondad existen al
mismo tiempo, lo que no deja de ser sorprendente. El ser humano es muy
complejo”. Dennis Lehane ( 1965 -) escritor norteamericano.

 

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