Froseira, la ferrería de Asturias en el siglo XVIII.

Perteneciente al concejo de Boal
y a la parroquia de Doiras, en ella se encontraba la ferrería más importante de
Asturias en el siglo XVIII.

Boal es uno de los 72 concejos en
los que está vertebrado el Principado de Asturias, situado en el sur occidente,
cuenta con una extensión es de 120,28 kilómetros cuadrados y un censo
poblacional en 2019 de 1505 habitantes. Limita por el norte con los concejos de
Coaña, El Franco, al este con el de Villayón, al sur con Illano y Villanueva de
Oscos, mientras que al oeste lo hace con el de Castropol y está subdividido en
las parroquias de: Boal, Castrillón, Doiras, Lebredo, La Ronda, Rozadas y
Serandinas.



Atravesado de sur a norte por el
río Navia, dentro de su término se encuentra toda una gran red hidrográfica,
formada por dos de los cuatro embalses que tiene el río, el de Doiras y Arbón,
este último compartido con Villayón,  a
los que vierten sus aguas los ríos Urubio y el Pendia respectivamente. Siendo
su  principal vía de comunicación es la
carretera AS-12 que comunica Navia con Grandas de Salime-.



La parroquia de Doiras, bajo la
advocación de Santa María Magdalena, cuenta con una extensión de 12,95
kilómetros cuadrados y aglutina los núcleos poblacionales de Cabanas, Carrugeiro,
Doiras, Escrita, Froseira, Lanteirón, Muñón y Piñeira. Su cabecera parroquial
dista 6 kilómetros de Boal, la capital municipal, se esparce urbanísticamente
en torno a la carretera AS-12. 
Localidad situada a 210 metros de altitud, de la
que se debe de partir para llegar a la aldea de Froseira, distante 2
kilómetros, a la que se accede de dos formas diferentes.



La primigenia vía de
comunicación, a través del sendero que sale una vez cruzado el puente sobre el
río Orubiu, Urubio en castellano, en su desembocadura en el río Navia al que entrega sus aguas en el
actual embalse. 

Rio Ourubiu, en Boal.



Sendero que va pegado en su primer tramo al cauce derecho del
río, teniendo a la izquierda los
verticales farallones del monte Llanteiru y los montes A Cabana de Guillerma y
El Picu, y que concluye en la pista que conduce a la aldea después de recorrer
1,400 kilómetros.


Y a través de la carretera, que discurre
por la izquierda del valle que forma el río Urubio y que concluye en el núcleo
poblacional.


Froseira ubicada a una altitud de
154 metros, en una fértil vega, está dividida en dos partes o barrios,
compuesta cada una de ellas por tres construcciones, situadas a ambas orillas
del río y separadas entre sí apenas 500 metros.


Una de las casas abiertas, reconstruida
en el año 2004, conocida como “casa del río” propiedad de J. A. Mera González,
con su
 molino es dónde se ubicó la antigua
ferrería que hizo famosa a la localidad.

Y es que Froseira fue antaño un
floreciente núcleo industrial, cuya ferrería fue la que mayor producción tenía
en el Principado en el siglo XVIII. Vinculada desde sus inicios a la casa de
Berdín, en la vecina Doiras, estuvo activa al menos entre los años 1751 y 1886.



En esa primitiva industria se
producían barras de hierro que se envían a puntos de Galicia y Castilla, y que
a su vez eran distribuidas y trabajadas en los muchos mazos y fraguas
existentes en todo el occidente, donde se producían clavos, herramientas de
labranza o útiles de cocina, tan necesarios en una economía de
autoabastecimiento.



Compuesta de tres partes: el
banzao o zona de maquinaria, la carbonera y el área de trabajo. Su
funcionamiento seguía el sistema de la forja catalana, implantada en el
Principado en el siglo XV, que se apoya en la abundancia de agua y madera.



El agua era represada aguas
arriba y conducida por un canal para mover las grandes ruedas de madera, mazo y
barquines. Por su parte la madera era el elemento más importante por la gran
cantidad que se requería junto al carbón vegetal,  necesarios para fundir el mineral de hierro
en el horno, alcanzando temperaturas superiores a los 1000º C. siendo las
maderas de roble y brezo las más utilizadas.


Esta demanda de madera fue una de
las causas fundamentales del retroceso de los bosques asturianos, y aunque las
ferrerías poseían bosques propios, también compraban madera y carbón vegetal en
los núcleos más cercanos.



Mientras que el mineral de hierro
procedía en su gran mayoría de Somorrostro en Vizcaya, desde era transportado
por barco hasta Porto en Coaña y de allí en carros hasta Froseira.



Pequeña localidad, referencia
industrial de la zona siglos atrás y desde las últimas décadas del siglo
veinte, referencia también cultural, al acoger su territorio la única estación
rupestre del occidente astur, la cova do Domo.

Cova do Domo, ejemplo único de arte rupestre en el occidente de Asturias.


Ubicada a 428 metros de altitud,
en el monte Llanteiro, es una oquedad abierta entre rocas de cuarcita, con una
profundidad superior a los 15
metros
de profundidad y con una anchura que llega, en
algunos puntos de la bóveda hasta los 8 metros de altura, que acoge representaciones
antropomorfos masculinos y femeninos, zoomorfas y esquemáticas, que pueden
fecharse en el 1500-1000 a.C.
entre finales del Neolítico e inicios de la Edad del Bronce. 
Actualmente cerrada para
favorecer su conservación y que se puede observar a través de una verja, fue
descubierta por Pedro Pablo Pérez Rodríguez, vecino de Boal, y estudiada y dada
a conocer en 1983 por los arqueólogos asturianos Elías Carrocera Fernández y Miguel
Ángel de Blas Cortina.



  

MÁS INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA. Pinchar en enlaces.

Un Principado para descubrir.

Cova do Domo, ejemplo único de arte rupestre en el occidente de Asturias.

PR-AS-200. Ruta circular desde Doiras al pico
Cuco y cova do Domo.

Rio Ourubiu, en Boal.

 

 

“Unos días en Asturias permiten una relectura equilibrada de la
realidad”. Emilio Cassinello Aubán. Diplomático y embajador español.

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