La AOC Martinica es el abanderado
de un ron nacido por el estrago que causo la filoxera a los empresarios del
Cognac.
El Ron se define, de acuerdo con
el reglamento de la CEE, como “bebida
espirituosa producida exclusivamente de la fermentación alcohólica y
destilación de melazas, jarabes o jugos procedentes de la caña de azúcar, cuya
graduación alcohólica debe de ser inferior al 96 %, ya que el producto final
debe dejar percibir claramente sus características organolépticas específicas”.
Existen diferentes maneras de clasificarlos; por su materia prima, método de
destilación, origen, edad y presentación del producto, son las más habituales.
Dependiendo de su materia pueden
ser agrícolas o industriales. Obteniéndose los primeros del jugo de la caña
–guarapo-, mientras que los segundos lo son de derivados del jugo –melaza- y de
productos secundarios, método este por el que se elaboran más del noventa por
ciento de los rones mundiales. Por su origen, se clasifican en hispanos,
británicos y franceses o agrícolas. Su materia prima y crianza, marcan las
diferencias entre unos.
u otras, existen denominaciones geográficas especificas, como las españolas
comunitarias, que responden a peculiaridades en su elaboración, ligereza,
densidad o estilos de envejecimiento, contrastándose entre unas y otras las
grandes diferencias según sean las producciones en un lugar u otro. Contando
con Apelación de Origen Controlado, Denominación de Origen Controlado y
Denominación de Origen Protegida, únicamente
“Ron de Martinica” “Ron de Venezuela” y “Ron de Guatemala”,
respectivamente, obtenidas en 1996, 2003 y 2010.
La primera registrada por el
gobierno francés y única fuera de sus límites territoriales, abarca la elaboración de parte de los
denominados “Rones Agrícolas”, al igual que las IGP francesas de Guadalupe,
Reunión, Guyana, Antillas Francesas y de Departamentos de Ultramar, que las
fueron obteniendo a partir del 2015. Tipos de elaboración que no es exclusiva
de las Antillas franceses, elaborándose también en Haití, Guatemala, Madeira e
incluso en España, en la costa granadina de Motril, aunque todos con diferentes
matices a los antillanos, sobre todo en su crianza.
Rones definidos, en el caso del
AOC Martinica, como los obtenidos a partir del jugo de la caña de azúcar como
materia prima, denominado “vesou”,
obtenido por presión y desfibrado de la caña; destilación continúa sin
rectificación mediante un segundo destilado y crianza estática –al igual que el
seguido en la del whisky de malta escocés- en barrica de roble francés nuevo o
que haya contenido Cognac, utilizándose también
en los últimos años barricas que hubiesen contenido Bourbon o de Oporto
entre otras.
Elaboraciones que en el momento
de su comercialización deben de contener un grado alcohólico volumétrico
superior o igual al 40 % y un contenido de elementos volátiles distinto del
metílico y etílico de 225 gramos por hectolitro de alcohol puro.
Y que en función de su contenido
volátil y el tiempo mínimo de envejecimiento en barrica, se dividen en cinco
categorías: Blanc –mínimo 3 meses-; Elevè sous bois -12 meses-; Vieux o VO -35
meses-; Très Vieux, Réserve Spèciale, VSOP -48 meses- y Extra Vieux -72 meses-.
Muy exigente legislación que
marca que su elaboración únicamente se puede realizar en 23 municipios de la
isla, con regulación de los doce tipos de caña admitidos y su recogida, límite
productivo por hectáreas, de uso de fertilizantes, riego y prohibición de adición de azúcar,
crianza con chips y rellenado de barricas con rones más jóvenes.
AOC obtenida mediante un largo proceso
tras la iniciativa emprendida por las principales destilerías elaboradoras,
todas ellas centenarias, entre las que se encuentran firmas tan prestigiosas, como:
A1710, Clement, Depaz, HS, JM, La Favorite, La Mauny o Neisson.
El origen del ron agrícola se le
asigna al padre Jean-Baptiste Labat, misionero dominicano, botánico, ingeniero
y escritor, quien en el siglo XVII se trasladó a la Martinica al convento
Saint-Jacques. Allí gestiono y desarrolló su ingenio, y mejoró el proceso
productivo de la tafia, el aguardiente que dio paso al ron actual, importando
alambiques de su país para la producción del “eau ardente”.
Sin embargo su impulso no vendrá
hasta siglo y medio más tarde, en las primeras décadas del siglo diecinueve en
Francia, relacionado con los caprichos de la naturaleza y de la técnica. Por
un lado, en 1802 el empresario y
banquero Delessert perfecciono el método del alemán Karl Achard, desarrollando
el método de extracción de azúcar de la remolacha conocido como “Bonmatin”,
cultivo muy desarrollado por las duras condiciones climatológicas invernales
europeas. Y por otro la llegada en la
tercera década de la filoxera a Languedoc primero, y al resto del país después,
dejo a los elaboradores de Cognac sin materia prima para procesar.
El primero supuso satisfacer las
necesidades del endulzante natural que importaban de sus colonias en las
Antillas, en especial de Martinica y Guadalupe, y su renuncia a las mismas, lo
que supuso una reconversión a los productores americanos que perdían su
principal mercado, optando en gran parte por la elaboración de ron. Y el
segundo la llegada a las islas de empresarios del espirituoso francés a buscar
un aguardiente que sustituyese a las pérdidas holandas de vino.
Excelso elixir que conserva todos
los sabores frescos que la planta desprende en su estado natural, con
envejecimiento similar a otros tipos pero con añejos medios más bajos, dónde se
especifican tanto la añada como la fecha de su embotellado o el tiempo real que
ha permanecido en madera. Diferenciadores y exclusivos por su tipicidad y mimo
productivo limitado marcado por importantes parámetros de calidad y que hace
que su precio no tengan para nada parangón –salvo raras excepciones- con otras
elaboraciones de estos tipos de espirituosos.
MÁS INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA. Pinchar en enlaces.
“He aprendido yo más del alcohol que él de mi”. Winston Churchill (1874-1965), primer ministro inglés