Obra de Sebastián Miranda, se
ubica en la calle Comandante Caballero desde abril de 1999.
Oviedo, tercera
capital del reino de Asturias, y por tanto en su momento de España, ostenta la
capitalidad del Principado de Asturias, estando ubicado en el centro neurálgico
del mismo. Vertebrado en 30 parroquias, su extensión es de 186,15
kilómetros cuadrados, se encuentra a una altitud de 227 metros sobre el nivel
del mar, resguardado por el monte Naranco al norte, y la sierra del Aramo al
sur, y su censo poblacional es de 220.406 habitantes –censo de 2020-.
Ciudad repleta de magia, la vieja
dama del norte de España renueva cada día su encanto. Si algo la define es el
exquisito cuidado de todos sus rincones. Visitarla y recorrerla es una aventura
apasionante, la alta peatonalización de sus calles –tanto del centro como de
barrios- permite al visitante el disfrute de parques, edificios, plazas,
esculturas, fuentes, rincones y sobre todo gentes, y todo ello enmarcado en una
máxima limpieza que le ha valido para ser galardonada en diferentes ocasiones
como la ciudad más limpia de España.
Moderna y vital, pero repleta de
historia, sus doce siglos de historia le permiten atesorar un patrimonio
artístico como pocas ciudades españolas. Sus íconos monumentos del arte
prerrománico, declarados Patrimonio de la Humanidad, se complementan con
múltiples edificios civiles y religiosos, como la Catedral, componiendo un
paisaje urbano al que complementan monumentos conmemorativos y esculturas.
Paisaje que se ha visto
incrementado notablemente en las dos últimas décadas, debido al auge de
esculturas que proliferan por todos sus rincones. Más de ciento cincuenta
esculturas y monumentos, muchas en tamaño natural a píe de calle, la
convierten en un museo abierto e interactivo las veinticuatro horas, símbolos
inmortales y representativos de la ciudad, susceptibles de ser tocadas,
abrazadas y fotografiadas.
La calle Comandante Caballero se
ubica en la zona alta de la ciudad, conocida como Llamaquique. En su parte
final donde la calle es peatonal, perpendicular con la calle Hermanos Pidal,
superado el centro comercial Llamaquique, se ubica la escultura denominada CONCIERTO
GITANO.
Obra del artista ovetense
Sebastián Miranda y Pérez-Herce, nacido el 7 de julio de 1885 y
fallecido en Madrid el 19 de octubre de 1975, es una de las cinco por él
realizadas que forman parte del mobiliario de la ciudad, junto con “La Gitana”,
“La Maternidad”, “La Pescadora” y “La Encarna con Chiquilín”.
Obra póstuma del artista, es una
reproducción aumentada tres veces y media de la escultura original titulada
“Música” realizada en mármol blanco y que luce en el interior del Auditorio
Príncipe Felipe en la capital asturiana.
Realizada en bronce, responde a
una de las temáticas preferidas del autor, la del mundo gitano, de cuya etnia
tuvo varios modelos para realizar sus obras. La obra representa a un hombre
sentado tocando la guitarra, junto a él una mujer tumbada deleitándose con la
música, otra sentada tocando las palmas y un niño de pie en actitud de cantar.
Obra que tuvo un coste para el
consistorio ovetense de 9.800.000 pesetas, y que luce en el lugar desde abril
de 1999, como bien luce en la placa sita en la base de mármol sobre la que se
asienta la escultura reproducida.
Cofradía del Desarme, II Gran Capítulo, octubre 2014.
Cofradía Doña Gontrodo, III Gran Capítulo, 2010.
Cofradía Doña Gontrodo, IV Gran Capítulo, 2012.
Cofradía Doña Gontrodo, V Gran Capítulo, 2014.
Día de América en Asturias. Oviedo, LXIII edición, 19 de septiembre de 2013.
“Ser sincero no es decir todo lo que se piensa, sino no decir nunca lo
contrario de lo que se piensa”. André Maurois (1885-1967) escritor francés.