Gerónimo Lozano, el sentido adiós al discreto sabio maestro.

Obituario a Gerónimo Lozano Apolo, fallecido el 27 de marzo de 2022.

El actor estadounidense Yul
Brynner afirmó que “
nacemos solos,
vivimos solos, morimos solos. Todo lo que está en medio es un regalo”
. Uno
de esos regalos es la amistad, la relación con personas que de una manera u
otra quedan interiorizados y su presencia o recuerdo quedan marcados a fuego en
nuestras vidas. Relaciones rotas en vida en ocasiones, y otras por la muerte,
las más de ellas.

La tarde del domingo, 27 de marzo
de 2022, me transmitían el fallecimiento de una persona cercana, de esos
regalos que te da la vida, de un amigo de sus amigos, de un sabio maestro en
muchas facetas profesionales y humanas. Cuyo paso entre nosotros quedará
marcado por la humildad y la discreción, por un saber estar que muchos de su
generación lo llevan en su ADN, y por una bonhomía con la que fue sembrando
respeto y amistades a lo largo de su dilata vida.

Esa persona no es otra que
Gerónimo Lozano Apolo, un caballero español extremeño nacido en la pacense
Azuaga un 5 de julio de 1934 en plena contienda civil española, quien ejerció
profesionalmente y vivió en Gijón desde los inicios de la década de los sesenta
hasta su finado. Y que tenía en la vizcaína Arrieta, de su familia política, el
oasis de paz y tranquilidad, en la que seguro gestó muchos de sus proyectos
profesionales y disfrutó del descanso y vida familiar que era el embrión que
regía sus actuaciones.

De formación técnica, ingeniero
aeronáutico y arquitecto técnico, ejerció la docencia en su condición de catedrático
de Ingeniería de la Construcción, primero en la Universidad de Madrid y
posteriormente hasta su jubilación en la de Oviedo. A está le deja el legado de
ser uno de los miembros fundadores de la Escuela Politécnica de Ingeniería sita
en el campus de Gijón.

Actividad que compaginó con la de
profesional externo,  primero en
Cerámicas Rubiera que motivó su llegada al Principado en 1960 hasta el cierre y
disolución de la misma, y luego como profesional independiente, conjuntamente
en los últimos años con su primogénito Alfonso, que ha continuado sus pasos
profesionales y docentes y fue su auténtico cómplice en sus últimas décadas.

A ellas sumaba otras facetas,
como la de escritor y editor, con más de diez libros técnicos publicados,
múltiples artículos en revistas especializadas y autor de más de una decena de
patentes.

No fue como docente altamente
respetado, ni como profesional contrastado, ni como escritor y editor, como
tuve la suerte de que hace  casi tres décadas
tuviese el placer de conocer al ejemplar Gerónimo. Fue allá por el año 1997 cuando fui guiado e introducido  por otro
“caballero en mayúsculas” el finado Armando Álvarez, en el maravilloso mundo de
las Cofradías Enogastrónomicas, y en concreto en la de Amigos de los Quesos del
Principado de Asturias.

Cofradía que durante años fue
para el que suscribe una auténtica “facultad de amistad y conocimientos” en el
que todos sus miembros me superaban en edad y de los que intente absorber la
sabiduría, conocimientos en diferentes campos y bonhomía de muchos de ellos,
por desgracia ya casi todos fallecidos. 
A los añorados Armandos –Álvarez y Ojanguren-, Toni Soto Jove, José
Manuel Fernández y Juan Granda, u otros no tan cercanos como los Barthe –Adolfo
y Antonio-, los Fernando –Medina y Miranda-, Dionisio Cifuentes o Frank
Menéndez, se suma ahora Gerónimo. Descansen en paz todos ellos, siempre tendrán
un hueco en mi memoria.

Gerónimo con Juan Granda.

Sobre este último hago mía la
frase del poeta y escritor irlandés Oscar Wilde “En definitiva la unión de toda compañía, ya sea en el matrimonio o en
la amistad, es la conversación”.  
Fueron
muchos los encuentros y viajes en los que disfrute de la conversación con el
que en vida me refería en muchas ocasiones  como el “discreto sabio maestro”.

Tuve el placer de un mes tras
otro, estar sentado a su derecha o izquierda, siempre cercanos, en las reuniones o comidas entre
cofrades. Conversar sobre quesos, vinos o sobre viajes, lugares y pueblos;
disfrutar de sus explicaciones sobre diferentes áreas técnicas o sobre aspectos
totalmente ajenos a mi actividad profesional y mis aficiones.

Sorprendido quede cuando me
invitó a su nombramiento como Académico de Honor en la Real Academia de
Medicina del Principado de Asturias, en reconocimiento a sus vastos
conocimientos en la patología de la edificación y la metodología seguida en sus
trabajos, todo un símil de la aplicada en medicina. Jamás me había parado a pensar en ello.

O cuando en prensa pude leer su
análisis y observaciones sobre el atentado a 
las torres gemelas de Nueva York, y comprender el efecto que un acto así causaba a los edificios. O como disfrute y cuanto aprendí con la lectura del
libro “Hórreos, cabazos y garayas”, escrito junto a su mencionado hijo Alfonso,
editado por Duro Felguera en el año 2003, y referencia y libro de cabecera de
esta parte de la etnografía asturiana para el que suscribe.

Discreto, respetuoso y celoso de
su vida privada, sin embargo nunca fui conocedor de sus tendencias políticas y militancia
de las que me entere por la prensa días pasados. Pensando en ello, llegó a la
conclusión que siendo conocedor de que podía herir sensibilidades ajenas, la
política nunca fue un tema eje de sus conversaciones.

El inglés Simón Sinek escribió
que “un amigo es un vínculo emocional, al
igual que la amistad es una experiencia humana”.
Vínculo y experiencia de
la que pude disfrutar de un humanista que podía ser mi padre. De su sentida
gratitud cada 5 de julio cada vez que marcaba su número telefónico para
transmitirle mi felicitación por su cumpleaños. De su ejemplar adoración por su
querida Sonsoles a la que piropeaba sin rubor y mucho orgullo hasta sus últimos
momentos. De sus sabias conversaciones en torno a mesas con magníficas viandas,
y como profundo conocedor de una de sus aficiones la gastronomía de la que
disfruta no sólo con el colectivo cofrade mencionado sino también, por
ejemplo,  con la gijonesa peña gastronómica
“Puente de mando”. De su pasión turófila y por la casquería. O de su dedicación
en los últimos años por la horticultura, y el huerto que diseño en su casa de
Somió, de cuyas cosechas algún producto ingerí por gentileza suya.

De la lealtad a sus amigos puedo
dar fé con el ejemplo que nos dio a muchos de sus compañeros cuando en junio de
2013 abandonamos la Cofradía para fundar el Círculo Gastronómico de los Quesos
Asturianos. Regido por sus principios, siempre manifestó que mientras
estuviesen Frank y Dionisio, sus padrinos en la misma, seguiría en ella. No sólo
comprendiendo y aplaudiendo nuestra intención, sino también guiando a su hijo Alfonso
hacía nuestro colectivo, del que también participó indirectamente asistiendo a
reuniones, viajes y Fiestas.

Su salud se resintió en los últimos
años de su vida, con un serio contratiempo que le hizo pasar varias veces por
quirófano y le fue debilitando hasta su tranquilo final, según me ha transmitido
su familia. En los dos últimos años el intercambio de wasaps fueron numerosos y mi último encuentro en el que pude
disfrutar de una inolvidable velada, fue el 13 de septiembre de 2021 cuando lo
fui a visitar a su casa por invitación suya, cuando sus salidas externas ya
eran muy esporádicas.

El escritor inglés George Chapman
afirmó que los “aduladores se parecen a
los amigos como los lobos a los perros”.
No es para nada mi caso. Mi
afecto, respeto y admiración por Gerónimo huye de esta afirmación. Fue sincero,
y creo que para mi satisfacción correspondido. Todo un orgullo.

                                       

Siempre estará en la memoria de
quienes vivimos y disfrutamos de su compañía y amistad. Y su legado siempre
seguirá presente a través de sus ejemplares hijos Alfonso, Iñigo y Pablo. En mi
caso con el primero de ellos al que siempre he visto como una continuación de él,
con sus mismos principios, bonhomía y saber estar, y con el que tengo el placer
de disfrutar juntos de nuestros encuentros y sincera relación. Descansa en paz
amigo Gerónimo.

MÁS INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA. Pinchar en enlaces.

 

“Un amigo es un vínculo emocional, al igual que la amistad es una
experiencia humana”. Simón Sinek (1973 – ) escritor y motivador inglés.

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